miércoles, 17 de noviembre de 2010

Top 10 De Datos De Las Leónidas

Como la lluvia de estrellas de las Leónidas está muy próxima (esta noche y mañana deberían tener los máximos aproximadamente) me encuentro por Space.com una recopilación con los 10 datos mas curiosos de las Leónidas. Vamos con ellos:

- 10 - Las leónidas tienen su historia

La mayor parte de las estrellas fugaces en la lluvia de estrellas anual de las Leónidas son el resultado de pequeños trozos de material, del tamaño de granos de arena o guisantes, desprendidos de un cometa y que han vagado por el espacio durante siglos. Las Leónidas son generadas por el cometa Tempel-Tuttle. Cada 33 años, da la vuelta al Sol y vuelve a las zonas externas del sistema solar. En cada pasada a través de la órbita de la tierra, Tempel-Tuttle deja a su paso otro rastro de restros, cada cual en una localización ligeramente distinta que a su paso anterior. Con el tiempo, los rastros de restos se dispersan. Cada año, la Tierra pasa por diferentes órbitas del cometa y por diferentes partes de las mismas, creando aumentos de actividad y periodos de relajación en las noches que rodean el pico de la lluvia de estrellas.

- 9 - Un meteoro de las Leónidas no es un desecho espacial

¡Hey, espera un minuto! Acabo de leer... Sí, lo sé. Todos pensamos convenientemente en los meteoros como pedazos de desechos espaciales. Es una mentira piadosa, y una que pienso seguir cometiendo. Para que conste, sin embargo, a un trozo de desecho espacial se le llama meteoroide. Cuando entra en la atmósfera, al fenómeno luminoso que resulta se le llama meteoro, de acuerdo a la American Meteor Society. En otras palabras, una estrella fugaz es un fenómeno, no un cacho de algo. Oh, y sí, deberíamos destacar que una estrella fugaz no es una estrella, por supuesto, me niego a renunciar a ese término también. Y para terminar con esta infructuosa pero medianamente interesante discusión de la jerga de las estrellas fugaces (deprisa, por favor, para que podamos continuar con el siguiente dato): un meteorito es "un objeto natural de origen extraterrestre (meteoroide) que sobrevive al paso por la atmósfera e impacta en la tierra." A los niños también les encanta esta: ¿Y cómo le llamarías si no acierta en la tierra? un meteorwrong, por supuesto.


- 8 - Las Leónidas no impactan en la Tierra

El calor generado por un meteoro (o meteoroide, si lo prefieres) vaporiza la mayor parte del mismo en la parte alta del cielo. Incluso rocas espaciales mayores, hasta el tamaño de una pelota de baloncesto, se queman y no sobreviven hasta el suelo, aunque unas pocas - aquellas hechas con material denso - pueden hacerlo. Aún así, el material del cometa - lo de las Leónidas - es "blando", dicen los astrónomos [si alguien conoce una traducción mejor para "fluffy" es bienvenida]. Se fragmenta y se desintegra fácilmente. Y, de todos modos, entre las Leónidas no hay ningún balón de baloncesto. Estamos hablando de granos de arena mezclados con canicas. Todos blandos. La mayor parte de los meteoros empiezan a encenderse hasta las 60 millas (100 kilómetros) de altura. Las Leónidas, por razones que pronto conocerás, se mueven más rápido y generan los inicios de su fallecimiento antes. Las Leónidas han sido vistas encenderse por encima de las 87 millas (140 kilómetros), donde el aire es realmente poco denso. Una Leónida no tiene ninguna posibilidad de llegar a la Tierra, no importa como las llames.

- 7 - Las Leónidas no se queman debido a la fricción

El mito de que los meteoros brillan debido a que friccionan con las moléculas del aire puede encontrarse en muchas noticias y artículos de referencia acerca de las Leónidas y los meteoros en general. En realidad, un meteoro se mueve tan rápido que el aire delante de él se comprime y se calienta por un fenómeno conocido como Presión Ram. Es lo mismo que calienta un compresor manual cuando lo utilizas para llenar una rueda de bicicleta. El aire caliente, a su vez, quema el meteoro. La temperatura puede superar los 3000 grados Fahrenheit (1650 grados Celsius).

- 6 - Las Leónidas se pueden escuchar

Los meteoros dejan tras de si un rastro de gas ionizado. A veces, la señal de una estación de radio de FM o una estación de televisión distantes puede rebotar este rastro, rodeando la curvatura de la Tierra, las nubes y las ciudades y haciéndose más ruidoso y claro, si sabes donde sintonizarlo. Instrucciones para escuchar los meteoros pueden encontrarse aquí. En raras ocasiones, grandes meteoros generan zumbidos o silvidos ruidosos que llegan "testigos auditivos" antes de que puedan ver las brillantes estrellas fugaces en el cielo. El sonido no puede viajar más rápido que la luz, así que los científicos están perpléjos en cuanto a lo que está pasando. Más acerca de estos "sonidos electrofónicos", como son llamados, aquí. [este dato parece un poco... raro cuanto menos]

- 5 - Las Leónidas también impactan en la Luna y son visibles desde la Tierra

Ya que la Luna también deambula por la misma región del espacio que la Tierra, también es rociada con pequeñas partículas cada Noviembre. Sin embargo, existe una diferencia: La Luna no tiene una atmósfera que la protega de las partículas. Así que los pequeños trocitos de desechos cometarios impactan contra su superficie y explotan. Sondas sísmicas dejadas en la Luna durante la Era Apollo grabaron estos impactos de las Leónidas en los 70, y los científicos confirmaron por primera vez que ocurrían con observaciones visuales durante la lluvia de estrellas de 1999. En 2001, tres astrónomos diferentes vieron una de estas Leónidas Lunares, usando telescopios y buscando estos eventos. Observaron un corto flas de luz igual en brillo a una una estrella tenue que fuera visible al ojo con un cielo razonablemente oscuro. Pero, ¿cómo puede una partícula no mayor que una canica y que pese unas pocas onczas crear luz visible desde 238 900 millas (384 402 kilómetros)? Los científicos lo han descubierto en los últimos años: Las Leónidas viajan tan rápido relativamente a la Tierra y la Luna - esto lo discutiremos en un momento - que el impacto por unidad de masa es 10 000 veces mayor que la dinamita. El polvo lunar en unas pocas yardas alredor del área de impacto es vaporizado.

- 4 - Las Leónidas fueron una vez vistas como heraldos del fin del mundo

Las Leónidas típicamente producen una estrella fugaz cada pocos minutos durante las horas de máximo. Interesante, por supuesto, pero imagina lo que la gente debía de pensar en 1833, antes de que se descubriera por qué ocurrían las Leónidas. Durante varias horas, en los Estados Unidos de ese año, brillaron miles y miles de estrellas fugaces a la vez. Esas son más estrellas fugaces por minuto de las que probablemente vayas a ver en toda tu vida. ¡La luz era tan brillante que despertaba a la gente! Y, como puedes adivinar, esto es lo que algunos de ellos pensaron: Que el mundo se acababa.

- 3 - El cometa Tempel-Tuttle sigue perdiéndose

Cuando a un cometa le cuesta 33 años dar la vuelta al Sol (comparado con un año para la Tierra) se va muy afuera y tiende a perderse. El cometa Tempel-Tuttle, responsable de las Leónidas, se pierde mucho. También se encuentra de vez en cuando. Tempel-Tuttle fue "descubierto" por William Tempel a finales de 1865 e independientemente por Horace Tuttle a principios de 1866. Los astrónomos entonces descubrieron que también había sido visto en 1366 y en 1699. Se calculó su órbita, y determinaron que el cometa estaba relacionado con la lluvia de meteoros anual de las Leónidas. Nadie volvió a ver al Tempel-Tuttle hasta 1965. Entonces, el 4 de Marzo de 1997, armados con datos de la órbita, Karen Meech, Olivier Hainaut y James Bauer, en la Universidad de Hawaii "recuperaron" el cometa otra vez. Tempel-Tuttle regresará al sistema solar interior en el año 2031.


- 2 - La energía de las Leónidas

A diferencia de muchos meteoroides que la Tierra se encuentra, la materia de las Leónidas orbita al Sol en la dirección opuesta a la Tierra. Así que golpea las capas altas de la atmósfera a una velocidad relativa más alta, más de 160 000 mph (72 kilómetros por segundo). La típica bala de un rifle, moviéndose a lo que parece una velocidad vertiginosa, en comparación parece que se arrastra a solo 2 240 mph (1 kilómetro por segundo). El meteoro más tenue que llega a ser visible para el observador medio en la Tierra tiene típicamente 0,6 milímetros de diámetro, menos de un décimo de pulgada o más o menos del tamaño de un grano de arena. La energía que produce podría encender una bombilla de 100 vatios durante unos 2,5 segundos. Las bolas de fuego brillantes, por las que se conoce a las Leónidas, pueden ser generadas por algo del tamaño de una canica, unos 9 milímetros de diámetro. La energía que crea supera el millón de julios, o más o menos la misma que un un coche pequeño moviéndose a 60 mph. Más info aquí.

- 1 - Las Leónidas son cápsulas del tiempo, y puede que más

Mientras rastreas Leónidas, considera lo que estás buscando: Pequeños trozos de material primordial generado en el cataclismo que fue el nacimiento de nuestro sistema solar. Las Leónidas son trozos de restos cometarios, y los científicos creen que los cometas se formaron durante la generación del sistema solar, hace unos 4 600 millones de años, cuando el sol se condensó de una nube de hidrógeno, helio y algo de polvo. El Tempel-Tuttle se construyó a partir de algunos restos y ha estado dando vueltas alrededor del Sol desde entonces, se supone, y su núcleo todavía está intacto. Hasta que se corrompa en alguna pasada por la radiación solar que expulsa algo del cometa al espacio. Las líneas de luz que verás mientras estos meteoroides golpean la atmósfera probablemente representan la mejor visión que tendrás del infierno que era el sistema solar en sus primeros días, antes de que los planetas hubieran despejado la mayor parte de los restos. En aquel momento, cosas pequeñas y grandes golpeaban la Tierra todo el tiempo. Digo probablemente ver porque todavía hay mayores ejemplos de esta "limpieza" por venir: cometas como el Tempel-Tuttle golpean la Tierra de vez en cuando, y siempre lo harán. Este es un evento del que no quieres ser testigo. Y probablemente no tendrás qeu serlo. No se conoce ningún cometa (o asteroide) en órbita de colisión con la Tierra ahora mismo. Las posibilidades dicen que ninguno grande nos golpeará en mucho, mucho tiempo. Mientrastanto, las efímeras Leónidas (o cualquier meteoro) son un valioso objetivo del estudio científico, y los científicos han usado aviones para examinar unos pocos a muy poca distancia en los últimos años. ¿Qué han encontrado? Nada menos que las semillas de la vida, precursores químicos de la actividad biológica que podrían haber sobrevivido hace mucho tiempo dentro de un cometa durante la llegada en la inicialmente árida Tierra. Sí, puede que estés relacionado, de alguna forma distante, con las líneas de luz que decoran la el cielo de la mañana cada Noviembre.

Entrada original en: Space.com

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