miércoles, 16 de junio de 2010

Valores Familiares: Porqué Los Lobos Deben Permanecer Unidos

Bueno, esta vez os traigo una traducción de un artículo que he encontrado vía Twitter en NewScientist. El tema me parece realmente interesante ya que trata acerca de los lobos, de su estructura social como grupo y como familia. Sé que no es una traducción perfecta, pero lo he hecho lo mejor que he podido intentando ser fiel al contenido del artículo. Espero que os gusten los lobos tanto como a mí.

Gordon Haber estaba siguiendo a una manada de lobos que ha conocido durante más de cuarenta años cuando su avión se estrelló en un tramo remoto del río Toklat en el parque nacional de Denali, en Alaska, el pasado Octubre. El fatal accidente silenció a uno de los más sinceros y controvertidos defensores de la protección de los lobos. Haber, un biólogo independiente, ha pasado su vida estudiando el comportamiento y la ecología de los lobos y su pasión por estos animales era obvia. "Sigo temiendo lo que veo ahí afuera", escribió en su web "Los lobos viven en las montañas del norte, en los bosques y en la tundra como ninguna otra criatura, ayudando a enriquecer nuestra estancia en el planeta simplemente por su presencia como otra sociedad altamente avanzada entre nosotros."


Su oposición a la caza era igualmente intensa. Él vilipendiaba la "Caza aprobada por el gobierno" y los "Experimentos tipo Mengele" con la esterilización de los lobos en Alasca, los cuales, tal y como él los veía, amenazaban con transformar la propia naturaleza del lobo. Y no se cortaba al identificar al enemigo. "Quizás lo peor de todo sea, que estos problemas hayan sido originados desde el principio por los biólogos", escribió en su web, refiriéndose al hecho de que muchos "controladores de la vida salvaje" trabajan sobre el supuesto de que los lobos pueden aguantar duras matanzas selectivas porque se reproducen con rapidez.

En Alaska, hasta un cincuenta por ciento de los lobos son cazados o atrapados cada año, con poco efecto en su número. Pero Haber argumentaba que centrándose en el tamaño de la población, la clase dirigente ha ignorado el hecho de que la caza del lobo modifica su estructura social, rompiendo lazos familiares y las tradiciones que definen la sociedad de los lobos.

"Gordon tenía una personalidad agresiva, y se enfrentó al dogma científico acerca de los lobos", dice Douglas Smith, lider del Yellowstone Wolf Project [Proyecto Lobo de Yellowstone]. A pesar de las miles de horas pasadas sobre el terreno, Harper publicó muy poca documentación revisada de su trabajo. Ahora, a pesar de ello, en los meses siguientes a su repentina muerte, Smith y otros biólogos de lobos han informado de descubrimientos que apoyan las ideas de Haber.

Hace mucho tiempo, el folclore dio forma a nuestro pensamiento acerca de los lobos. Sólamente en las pasadas dos décadas, los biólogos han empezado a construir una imagen más clara de la ecología del lobo. En vez de ver devoradores de hombres acechanes y manadas salvajes, ahora comprendemos que los lobos han evolucionado para vivir en grupos familiares extensos que incluyen a una pareja reproductora - típicamente dos fuertes y experimentados individuos - junto a varias generaciones de su prole.

Trabajando a partir de esta nueva percepción, Harber argumentaba que los lobos ancianos pasaban su conocimiento a los miembros más jóvenes de la manada, y que la caza humana rompe este orden natural. Supervivientes solitarios o parejas sin una familia de apoyo se comportan mucho más impredeciblemente y matan presas más grandes que los lobos que viven en manadas más estables, así que la caza es, normalmente, una forma contraproducente de intentar controlar la población de los lobos. Sus afirmaciones han sido difíciles de probar, en parte porque muy pocos rincones de la Tierra mantienen un hábitat que no ha sido alterado donde puedan ser comprobadas.

El Parque Nacional de Yellowstone, localizado principalmente en Wyoming y también en partes de Idaho y Montana, es una de las excepciones. Los lobos grises fueron reintroducidos en 1995, después de una ausencia de setenta años como resultado de unas medidas muy intensas de control de los depredadores de principios de siglo veinte. La población ahora prospera, y en años recientes se ha hecho más claro que las manadas de allí son distintas a las que hay en áreas donde los lobos son matados regularmente debido a conflictos con las personas o con su ganado. Fuera de los limites de protección del parque, pocos lobos viven más de tres o cuatro años, y una manada raramente incluye más de cinco o seis individuos. En Yellowstone, los lobos tienden a vivir más - algunos han sobrevivido más de diez años - y en ocasiones siguen con su manada en su cuarto y quinto año, un fenómeno que nunca antes se había visto. Como resultado, las manadas son multigeneracionales y típicamente incluyen unos once lobos, aunque las mayores tienen más de veinte.

"Estas manadas hacen las cosas de forma muy diferente a las manadas más simples que se encuentran en zonas dominadas por los humanos", dice Smith. Cuando nos referimos a la caza, por ejemplo, hay una división del trabajo entre los sexos. Las hembras más veloces prueban los rebaños de alces haciéndolos correr a alta velocidad, para encontrar los objetivos más débiles. Entonces, los machos más fuertes atacan y matan a la presa. Tales habilidades requieren claramente de práctica: durante una década de intensa observación de los lobos, Smith y sus colegas han documentado una curva de aprendizaje entre los lobos jóvenes. Los cachorros de un año ya tienen un ochenta por ciento del tamaño de un adulto, pero la habilidad para derribar un alce se alcanza al segundo año, mientras que la habilidad de elegir el alce correcto para cazar - el mayor reto intelectual para los lobos en la caza - no se alcanza hasta el tercer año. Smith cree que las habilidades para la caza se aprenden viendo a los lobos más adultos y de la experiencia.

Las comparaciones entre Yellowstone y áreas en las que los lobos no están protegidos también apoyan las ideas de Haber de que las manadas más pequeñas tienden a matar más animales por lobo. Un grupo de cinco o seis lobos no pueden comer un alce entero de una sentada. Llenarán sus estómagos y entonces descansarán y digerirán la comida, dejando a los carroñeros, tales como los cuervos, águilas, coyotes y osos grizzly, atacar los restos. "Sólo obtienen una comida de ello", dice Smith, "Así que irán y matarán a otro animal para alimentarse otra vez al mismo ritmo que una manada que tenga el doble de individuos."

UN NUEVO ORDEN

El contraste en comportamiento entre los lobos que son cazados y los protegidos está surgiendo de estudios en otra área también. En el Parque Provincial de Algonquin, Ontario, Canada, los lobos del este han estado protegidos durante más de un siglo. Sin embarco, la caza en los municipios cercanos estaba causando alrededor de dos tercios del total de las muertes de los lobos, principalmente en invierno, cuando su presa principal, el ciervo de cola blanca, vagaba por las afueras del parque buscando forraje. Entonces, en 2001, la caza en las afueras del parque fue prohibida. Desde entonces, Linda Rutledge, una genetista de la Universidad de Trent, en Peterborough, Ontario, ha liderado un equipo que registra los cambios en la población de los lobos.

Su estudio, publicado recientemente, revela que después de la prohibición de 2001, el numero de lobos del parque se mantenía estable, mientras que más animales morían de causas naturales. El equipo también observó un rápido cambio en la estructura social de los lobos. Antes de la prohibición, pocos animales sobrevivían hasta los cinco años y una manada típica comprendía un puñado de individuos sin relacionar. Después de una década, las manadas están compuestas de una pareja reproductora - un macho y una hembra sin relación - y dos o tres generaciones de su prole, tal y como es en Yellowstone.

Esta transición a manadas más estables basadas en la familia ha estado acompañada por un cambio en la dieta. Antes de 2001, los lobos raramente intentaban derribar un alce, aunque los alces eran abundantes en Algonquin y un adulto puede proporcionar tanta carne como seis ciervos. Esto ha cambiado, hasta el extremo de que ahora el alce es la principal fuente de comida para algunas manadas. Esto sugiere que los lobos más jóvenes están aprendiendo estrategias más sofisticadas para cazar de sus mayores, tal y como Harber pensó. "Cazar presas mayores requiere mayor habilidad, experiencia y apredizaje social por parte de los predadores", dice la colega de Rutledge, Karen Loveless.

Protegidos de la caza, los lobos de Algonquin claramente han alterado su comportamiento. Haber argumentaba que permitiendo a los lobos expresar su comportamiento social natural beneficiaría a todo el ecosistema, así como a los propios lobos. Estudios de Yellowstone y del parque nacional Banff, en Alberta, Canada, han mostrado que manadas intactas de lobos estimulan la diversidad de plantas y págaros, e incrementan la población de castores y anfibios, todo ello, limitando el número y los hábitos de pastoreo de los alces y otros grandes herbívoros.

Haber creía que raramente había una razón válida para matar lobos, y que los cuidadores cometían un serio error cuando trataban al profundamente social lobo del mismo modo que al alce o al caribu, basándose únicamente en el número de animales. Escribió acerca de un "gradiente de socialidad" que debería ser considerado en el control de la vida salvaje, apuntando a un creciente número de investigaciones en otros animales sociales. Las hembras del mono aullador rojo que viven con sus familiares, por ejemplo, crían a más jóvenes que aquellas que viven entre animales con los que no tiene relación. Las oportunidades de apareamiento de las orcas dependen de las tradiciones sociales que se han transmitido de sus madres. Y estudios en elefantes africanos revelan que cuando la caza furtiva está presente, las familias re rompen y los jóvenes machos tienden a correr descontrolados.

Conforme el número de lobos en Norteamérica asciende gradualmente y las prohibiciones de caza son levantadas, las ideas de Haber serán probadas. Él fue un fuerte defensor de una zona de seguridad alrededor del parque nacional de Denali, pero el 6 de marzo, el Alaska Board of Game [Comité del juego de Alaska?] eliminó una prohibición de atrapar lobos fuera de los límites del este del parque.

Mientras tanto, una situación igualmente controvertida se ha levantado entorno a Yellowstone. El año pasado, los lobos grises se quitaron de la lista federal de especies amenazadas en Idaho y Montana, y los oficiales estatales autorizaron la primera caza legal de lobos en décadas. El 3 de octubre, un cazador de Montana disparó a un lobo con un collar que había sido monitorizado por el equipo de Smith durante cinco de sus siete años. El lobo 527F, la hembra alfa de la manada Cottonwood, que había ocupado durante mucho tiempo un remoto rincón del norte de Yellowstone, murió a dos kilómetros de distancia de los límites del parque. En las cuatro semanas siguientes, su compañero y otros dos lobos de Cottonwood fueron cazados. Todos los animales con collar y algunos de los lobos con más experiencia de la manada están muertos; el destino de los miembros restantes es incierto.


La reacción ha sido acalorada. "Debería haber una gran zona de seguridad alrededor del parque de Yellowstone para que las manadas de lobos no sean cazadas", dice el ecologista William Ripple de la Universidad Estatal de Oregón, en Corvallis. "Los lobos reintroducidos están ayudando a reequilibrar el ecosistema del parque. Si todas las manadas se cazan, estarán obligados a cambiar su comportamiento."

Mientras tanto, Rutledge y su equipo están ahora abogando que las políticas de conservación deberían "mirar más allá de los números" y tener en cuenta la dinámica social de las criaturas salvajes. "La estructura social de los lobos, basada en la familia, evolucionó durante millones de años", dice Rutledge. Los beneficios de este comportamiento para los lobos y el mundo que les rodea pueden ser complicados y difíciles de seguir, pero no hay duda de que son una parte natural del lobo.

Haber lo habría aprobado. "Los sofisticados grupos familiares es lo que hace destacar a los lobos", dijo a un reportero de Backpacker magazine en un artículo publicado en Enero de 2009. "Esa es la razón por la que me cabreo cuando la gente dice que es la población, no los individuos, lo que importa."

MÁS ALLÁ DE LOS MITOS Y LAS LEYENDAS

Las ideas populares acerca de los lobos tienen más de cuentos de hadas que de realidad. La huminidad ha perseguido al lobo tan agresivamente que los supervivientes se han convertido en elusivos y casi imposibles de observer. Durante décadas, el conocimiento científico de las sociedades de los lobos se basaba en el estudio de animales en cautividad, cuyas vidas parecían regidas por la ley del más fuerte. Se creía que los lobos nacían genéticamente programados para encajar en un rol en una jerarquía inflexible, en la cual, las personalidades más dominantes - los lobos alfa - eran los únicos destinados a aparearse.

Esa visión cambió a finales de los años 80, cuando David Mech de US Geological Survey [Servicio Geológico de EE. UU.] empezó a publicar sus estudios en manadas de la isla Ellesmere, en el Ártico remoto de Canadá. Los lobos de Ellesmere nunca habían sido cazados, y por ello eran suficientemente confiados como para permitir que los investigadores estuvieran en su terreno. Basándose en décadas de atenta observación en Ellesmere, Mech ha transformado la visión popular de la manada, durante largo tiempo vista como una banda de competidores. El afirma que la manada es, de hecho, una gran familia.

Las familias de lobos son tan diversas y cambiantes como las humanas, dice la etologista Jane Packard en Texas A&M University [Universidad de Texas] en College Station, quién ha trabajado con Mech. Las manadas se forman por el entorno y por azar: el orden establecido puede romperse por la falta de comida o la muerte de un padre. En tiempos de cambio, es común que la estructura clásica de manada se rompa. las manádas monógamas son la norma sólo en áreas en las que la presa es abundante y los humanos no cazan lobos. En otras situaciones, todo tipo de nuevas familias han sido observadas, desde poligamia a madres solteras.

Packard también reinterpreta el comportamiento social del lobo. En lugar de verlo como un baile de dominación coreografiado por acosadores exitosos, ella lo ve como una saga dramática de criaturas inteligentes aprendiendo a coexistir. Así que un lobo sumiso socialmente puede ser más inteligente que uno oprimido: usualmente, su comportamiento le brinda una parte de la carne, mientras que ser conflictivo solo desemboca en una pelea. Es más, un lobo sumiso puede crecer más tarde para convertirse en el lider de la manada. En otras palabras, los lobos que sobreviven en un ambiente duro son aquellos que poseen la inteligencia para saber cuando luchar y cuando tener deferencia hacia un compañero. Estos animales muestran resistencia emocional - una habilidad también vital para los humanos en momentos de estres, y una que los psicólogos dicen que puede aprenderse.

Aquí tenéis el enlace al artículo original: NewScientist

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